ES MEJOR UN PEQUEÑO LÁPIZ QUE UNA GRAN MEMORIA
Es mejor un pequeño lápiz que una gran memoria es la frase que mi madre siempre repite cada vez que a mí, como es frecuente, se me olvida algo. Ella no recuerda cuándo ni dónde la escuchó, pero le bastó sólo una vez para memorizarla y nunca olvidarla. Esto ocurre frecuentemente cuando simplemente conversamos con otras personas, utilizamos esas frases que llaman refranes sin percatarnos de su existencia o cuándo ni cómo las aprendimos. Lo cierto es que siempre surgen determinados contextos que permiten su utilización ayudando a definir, inferir o resaltar la intención del enunciador con su interlocutor.
El refrán hace parte de unas formas lingüísticas llamadas paremiológicas, en las que también se encuentran los dichos, aforismos, sentencias, adagios, proverbios, etc. Por otra parte, el refrán es a su vez reconocido como unidades fraseológicas, las cuales tienen un sentido literal o figurado según sea la frase y el contexto en el que se utilice.
más viejo que matusalén
Origen del refrán
¿Cuál puede ser el origen de los refranes? los investigadores del refrán convienen en su antigüedad y piensan que su origen se pierde en las nebulosas del pasado según parece, florecieron en Egipto, Mesopotamia, China, India, Grecia, aparecen en la Biblia, surgen en la Roma de la antigüedad y pasan así a España de la cual hemos heredado la gran mayoría
Dora p. de Zárate menciona que el interés por los refranes viene desde la antigüedad y señala como ejemplo a Aristóteles quien dejó su refranero, entre ellos una sola golondrina no hace verano. Posteriormente, según cita a Gómez de Tabanera, el refrán llega a España en el siglo XIII, pero conocido con el término TABLAS. El termino refrán es luego adoptado con base en la palabra francesa REFRAIN que significa referir.
Es casi imposible determinar la autoría de los refranes, dado que su uso cotidiano y desmesurado le ha proporcionado una autenticidad popular, cultural y tradicional.
Aunque, puede ser osado de mi parte debido a mi escasa experiencia en el tema - quiero mencionar que al escuchar y leer acerca de la memoria, la oralidad, y la tradición oral, surge en mí la sensación de que el refrán es herencia de la comunicación hablada desde sus orígenes más recónditos. Por ejemplo, podría referirme a los poemas épicos y homéricos que cuentan con gran detalle los modos de vivir y pensar de los ancestros preletrados de los griegos clásicos. Esta experiencia humana manifiesta formas características de comunicación y transmisión oral. Características que muy seguramente contribuyeron a darle trascendencia al refrán que hoy conocemos y utilizamos con frecuencia.
Al parecer, los refranes los ha inventado el pueblo como un instrumento más de la lengua, como un instrumento más para comunicar algo y como un instrumento más para representar su propia experiencia a través del tiempo. Ellos adquieren vida en la dinámica de la interacción social provocando que su memorización, colectivización y uso cotidiano permitan colaborar a la creación de un patrimonio oral a quienes los utilizan.
del dicho al hecho hay mucho trecho
Utilización del refrán
¿Entonces el refrán se ha convertido en un instrumento del habla?. La lengua es uno de los elementos que articula la colectividad por medio del acto de comunicación. La lengua y la comunicación nos compete a todos, es una necesidad que no distingue clase social, raza, etnia, intereses; en fin, el ser humano es expresivo por derecho cultural y por ley biológica.
La enunciación es el acto individual por medio del cual se integra la sociedad expresando su conocimiento, su saber, su experiencia, sus sentimientos y su pertenencia. Es aquí en el acto enunciativo donde se halla el refrán zambullido en un mundo de expresiones a las que no se les puede negar un gran porcentaje de verdad y sabiduría, construido lentamente con base en la experiencia del tiempo y el espacio.
Es mediante la enunciación como expresamos lo que queremos con un significado claro o ambiguo; podemos expresar mediante el acto ilocutivo diferentes intenciones como advertencia, censura, resignación, pesimismo, mandato, etc. Y es para estos fines donde el refrán entra en juego mediante una larga lista de frases que permiten concretar dicha intención, por ejemplo cuando el río suena piedras lleva es una de las frases usadas cuando se quiere advertir que algo pasa, es inútil pedirle peras al olmo cuando se ha perdido la esperanza, o Dios aprieta pero no ahorca para levantar el ánimo y guardo pan para cuando haya leche si se quiere amenazar o prevenir.
Quien utiliza un refrán tiene el claro propósito de decir algo, ya sea con un valor semántico literal en la que se entiende la frase independiente de cualquier contexto y se asume solo como una representación de la realidad, por ejemplo perro viejo late echado es una frase que se puede utilizar en forma literal si verdaderamente se encuentra frente a un perro; o un valor semántico figurado en el que se le da un significado a la realidad mientras intervienen diversos elementos en la interpretación como un contexto concreto, un proceso mental y una experiencia sociocultural común entre hablante e interlocutor, por ejemplo aunque el mono se vista de seda mono se queda es una frase que necesita ser contextualizada en una situación o conversación, dado que en su sentido literal sabemos que los monos normalmente no se visten.
Una de las preguntas que nos podemos hacer es ¿cómo se reconoce un refrán?, alguien respondió porque deja una enseñanza, una moraleja o una explicación de trasfondo de lo que se está diciendo, por ejemplo si yo digo: los golpes ayudan a levantar los dedos me refiero a que nunca vamos a aprender con las experiencias ajenas, sino con las propias. Además, hay dos aspectos: uno que es la estructura del refrán, lo cual trataré más adelante y dos que el refrán es una práctica que se comparte, se mantiene viva en la costumbre y por ende todos la conocen.
es mejor un pequeño lápiz que una gran memoria
Memoria y oralidad
Al hacernos la pregunta de ¿por qué utilizamos el refrán? la respuesta podría ir más allá de una simple intención comunicativa que nos haría referirnos a la cultura, a la tradición y a la memoria colectiva que nos identifica como unidad.
La memoria colectiva e individual es la voz desconocida que se pronuncia una y otra vez ante nosotros, ante la cotidianidad; una voz que nos marca, una voz que nos identifica, una voz que se expresa a través de nuestra lengua, a través de nuestras costumbres, a través de nuestra cultura y tradición.
La humanidad guarda su memoria en dos cajas fuertes, una es la oralidad como elemento natural y cultural que se repite una y otra vez, logrando la transmisión de la lengua y con ella las experiencias de vida de generación en generación; otra es la escritura, la cual David Olson asegura que se creó con fines mnemónicos y comunicativos, que a su vez proporcionaron un modelo para la lengua y el pensamiento mediado por un sistema grafico para ser leído.
En la escritura el hombre concentra todo el conocimiento que cree no poder recordar ni conservar con detalle mediante la oralidad. Sin embargo, es curioso recordar que aun en la actualidad existen sociedades que basan su conocimiento en la oralidad, confiándole su pasado, su devenir y su conocimiento a la memoria oral, ella es su única forma de transmisión, así la han utilizado y ha funcionado para ellos desde sus orígenes. Este tipo de oralidad es llamada por W. Ong oralidad primaria definiéndola como: la oralidad de una cultura que carece de todo conocimiento de la escritura o de la impresión. Es primaria por el contraste con la oralidad secundaria de la actual cultura de alta tecnología, en la cual se mantiene una nueva oralidad mediante el teléfono, la radio, la televisión y otros aparatos electrónicos que para su existencia y funcionamiento dependen de la escritura y la impresión. Hoy en día la cultura oral primaria casi no existe en sentido estricto, puesto que toda cultura conoce la escritura y tiene alguna experiencia de sus efectos. No obstante, en grados variables muchas culturas y subculturas, aun en un ambiente altamente tecnológico, conservan gran parte del molde mental de la oralidad primaria.
En fin, cada cual tiene su modito de matar las pulgas, es decir, que cada sociedad tiene sus mecanismos para perpetuar su tradición, su identidad y escribir su historia, ya sea por el medio fonológico y grafológico.
Es en este momento cuando la definición de oralidad primaria y oralidad secundaria realizada por W. Ong me permite y facilita llamar al refrán: un complemento de la actual cultura escrita, cultura que cotidianamente nos absorbe y nos hace casi imperceptibles las marcas de oralidad heredadas en el tiempo.
¿Pero cómo puedo decir que el refrán es una marca de oralidad?. La oralidad, en tanto existe la intención mnemotécnica es repetitiva, rimada y sonora para agradar a nuestro sentido auditivo. Dichas características son compartidas de alguna manera en la construcción gramatical del refrán, por ejemplo, aunque no todos los refranes la tienen, la rima se presenta como un elemento que facilita la memorización y la podemos encontrar en frases como: de medico, poeta y loco, todos tenemos un poco, a Dios rezando y con el mazo dando y al que le caiga el guante que se lo chante. Por otro lado existe el ritmo o ese efecto sonoro que nos permite identificar que la frase que estamos escuchando es un refrán, por ejemplo de mañana en mañana pierde el ovejo la lana ¿qué pasaría si cambiáramos las palabras y la frase fuera: el ovejo pierde la lana de mañana en mañana? ¿no sería lo mismo, verdad? y lo más posible es que tratáramos de corregir diciendo así no es porque ya la tenemos interiorizada en la memoria de una manera un tanto poética que hace la frase perdurable.
Adicionalmente, según conceptos de la gramática y la lógica, el refrán responde a una estructura en algunos casos simple en la que se identifica un tópico (sujeto) y un comentario (frase verbal), entre los que se pueden mencionar: un clavo saca otro clavo y por la boca muere el pez; en otros casos se puede hallar una estructura binaria, la cual corresponde a la presencia de un sujeto con varios predicados: camarón que se duerme se lo lleva la corriente; a varios sujetos con un predicado: al vago y al pobre, todo les cuesta doble o varios sujetos con varios predicados, como por ejemplo: amigo que no presta y cuchillo que no corta, que se pierda poco importa
Por último el refrán es repetitivo porque está presente en la lengua y en la cultura; porque permanece en el tiempo gracias a su funcionabilidad, a la colectivización, a la apropiación y a la legitimación de las frases por una sociedad que las transmite de generación en generación, haciendo responsable de su significado a un pasado anónimo y no a quien lo enuncia.
Para concluir, mi objetivo con este pequeño ensayo ha sido realizar una reflexión en torno a una forma especial de comunicación a la cual podemos recurrir cuando la ocasión lo amerite, resaltando que el refrán no ha sido inventado por alguien sino por todos y que su origen es simplemente oral, y aunque la escritura le ha brindado una opción de permanencia por medio de la literatura y el discurso escrito él le debe su funcionabilidad a la experiencia humana, a la oralidad y a la memoria.
Entonces ¿Es mejor un pequeño lápiz que una gran memoria?...amanecerá y veremos
BIBLIOGRAFIA
1. Ong Walter J. ORALIDAD Y ESCRITURA Tecnologías de la palabra. Fondo de Cultura Económica. México. Edición 1987.
2. Olson David. EL MUNDO SOBRE EL PAPEL. Lo que la escritura representa: una historia revisionista de la escritura. Editorial Gedisa. Barcelona. 1983.
3. Dora P. de Zárate. Un poco sobre el refrán. En: Revista cultural LOTERÍA. # 422. Enero Febrero de 1999.
4. Solarte Libardo M. DICHOS Y REFRANES. Acción Cultura Popular # 30. Primera edición. Editorial Dos mil. Bogotá. 1979.
5. Orozco Fernández Jesús. Tesis: EL REFRÁN: UNA VISIÓN SOCIOLINGUISTICA.
6. Shirley L. Arora, traducción: Mónica Maria del Valle. El reconocimiento del refrán. En: LINGÜÍSTICA Y LITERATURA. Departamento de lingüística y literatura Universidad de Antioquia. Año 18 # 31. 1997